
Es considerada la mejor secuela de todos los tiempos y una de las pocas segundas partes que rivaliza con su antecesora. El escritor Mario Puzo repite como guionista al lado del director y esta vez adapta el tema de la infancia y madurez de Vito Corleone, mientras profundiza en los deberes de Michael como el nuevo patriarca de la familia.
La película recibió una excelente crítica y volvió a ganar el premio Óscar a la mejor película (la primera secuela en lograrlo). Algunos consideran que su calidad es aún mayor que la de la primera parte y ha sido calificada múltiples veces como una verdadera obra maestra.